El hambre sorprende todas las tardes a la pequeña domadora de sueños. Después del bocata que le preparo siempre llega otro hecho por sus pequeñas manos. Voy a hacerme un bocata papá. Al momento sube con él sobre un plato. ¿Qué te has preparado? Sonríe y me enseña lo que hay entre los dos pedazos de pan. Una montaña de queso rallado.
Tiembla Adriá.
Tiembla Adriá.

Diferencias entre normal y real
Normal. Tengo que comprar veintidos portaplanos para envíar un mapa a diferentes oficinas de empleo de Madrid. Bajo a la papelería que está cerca de la oficina y los compro. Son treinta y cinco euros.
Real. Mi jefa me encarga bajar a la segunda planta a la oficina pagadora hablar con Mamen o Marisol, pedirles los treinta y cinco euros y acercarme a la tienda. Me pongo la cazadora y bajo a la segunda planta. Localizo a Marisol detrás de una cara que no demuestra mucha confianza. Le explico que tengo que hacer una compra de un material que necesito para mi departamento. Marisol: tienes que subir a la tercera planta a gestión de gastos y preguntar por María Jesús para que te autorice el gasto. Si no intervención lo podría reparar. Subo a la tercera planta. Localizo a Maria Jesús. Otra vez le cuento la misma cantinela. Cara de pocos amigos. Maria Jesús; tienes que mandarme un escrito o un correo electrónico motivando la compra del material y el porqué de comprarlo en esa papelería. Cuando me llegue el escrito se lo tengo que pasar a mi subdirectora para que apruebe el gasto. Despuésde unos días te llamaré dándote la respuesta. Con esa respuesta bajarás de nuevo a la oficina pagadora si ha sido en positivo. Y te darán el dinero para la compra.
Normal: Sin haber pisado la calle y alucinado por la falta de aceite en los engranajes públicos vuelvo a colgar la cazadora en el perchero.
Religión
Published by almayer on martes, abril 01, 2008 at 10:46 AM.
Salimos del colegio. La pequeña domadora de sueños me cuenta que tiene que hacer deberes de religión. Yo me quedo extrañado. El colegio es laico. Me cuenta que han estado hablando de las diferentes religiones del mundo. Los musulmanes, los judíos, los hinduistas, los sij. Papá ¿tú de qué religión eres?. Me quedo en silencio. Mini Tarzán nos saca de dudas: papá es del Atleti.
Valía la pena
Published by almayer on jueves, marzo 27, 2008 at 4:11 AM.
todos los blogs, todos estos años, toda esta historia, aunque sólo fuera por tí, valía la pena
sin duda
(espero no haberme comido ninguna hache)
sin duda
(espero no haberme comido ninguna hache)

Nos quedamos solos. Planeamos un cine.
Un, dos, tres... toco la pared.
El orfanato.
Un, dos, tres... toco la pared.
Según pasan los años soy más vulnerable a este tipo de películas.
Un, dos, tres... toco la pared.
Entiendo porqué la pequeña domadora de sueños fue incapaz de dormir dos noches seguidas.
Un, dos, tres... toco la pared.
Nosotros tuvimos que hacerlo con la luz encendida.
Cosas que pensaba de pequeño
8 Comments Published by almayer on viernes, diciembre 21, 2007 at 7:04 AM.
Los hombres calvos son calvos de nacimiento. Recuerdo que esta idea me tenía tan obsesionado como descolocado. Yo entendía perfectamente que hay diferentes tipos de piel, que hay diferentes colores de pelo y dentro de todas esas variedades posibles existían los hombres calvos. Estaba convencido de que era así pero miraba y miraba y nunca encontraba un niño calvo que testificara mi idea. Después de un tiempo descubrí uno. El pobre seguro que tenía algún tipo de enfermedad, pero para mí era suficiente como refutar mi teoría. Aún así la mantuve un tiempo.
Las mujeres no se pueden tirar pedos. Lo cierto es que nunca me había parado a pensar mucho en ello, era como algo que siempre había notado. Ni mi madre ni mi hermana mayor eran dadas a esos menesteres. Vaya, que no es que yo pensara que la naturaleza hubiera dotado al género femenino de alguna cualidad genética que les impidiera tirarse pedos, sencillamente es que no se los había oído a ninguna niña ni a ninguna mujer. O no me había fijado. La verdad es que con bastantes años, prefiero no decir cuántos, escuché a mi prima pequeña de ocho años tirarse uno. Me quedé de piedra, todos mis esquemas pseudosfísicos se vinieron abajo, ¡las mujeres también podían!. Estuve riéndome y sorprendiéndome con la anécdota a partes iguales y con el tiempo descubrí que el mundo no era del todo como pensaba de pequeño.
Hoy ha sido un gran día, sí. Alguien ha cumplido un año más.
Hoy ha sido un gran día, y qué coño… ¡feliz navidad!

